Dudas y cuestiones habituales

Todas las mujeres embarazadas observan una serie de cambios en su cuerpo, que con frecuencia generan preguntas. Al mismo tiempo, hay siempre cuestiones varias que se refieren a si pueden viajar, hacer ejercicio, etc. Se recogen aquí algunas de las más frecuentes.

¿Qué dieta hacer?

Esta pregunta suele tener relación con el control del peso. En un embarazo es normal que se ganen entre 11 y 16 Kg, pero la tasa de incremento cambia, pues el aumento es más marcado a partir de aproximadamente la semana 15.

La dieta de la embarazada debe ser variada y balanceada, lo que significa que debe incluir un equilibrio entre carbohidratos, grasas y proteínas, ni más ni menos que como debe hacerse fuera de la situación de embarazo.

Debe prestarse atención, no obstante, al ácido fólico, ya comentado, y al aporte de hierro, sobre todo a partir de la semana 15.

No hay necesidad de aportes adicionales, siempre que la dieta sea buena en calcio (leche, queso, yogurt) y haya un mínimo de exposición al sol (vitamina D).

Si no hay inmunidad adquirida frente a la toxoplasmosis, lo que se conocerá tras el primer control analítico, es conveniente evitar el consumo de carne poco cocinada y lavar bien las verduras. Igualmente, si se toca tierra (jardinería, etc.) debe hacerse siempre con guantes, pues en ella puede haber restos de heces de gato, animal que participa en el ciclo vital del parásito causante de la enfermedad.

Ejercicio

Puede seguirse el patrón estándar que se realizaba antes del embarazo, salvo ciertos ejercicios en los que los cambios que acontecen en el cuerpo harán difícil su práctica. La sobrecarga del embarazo puede limitar también la capacidad de resistencia, por lo que es aconsejable no forzarla.

El ejercicio no debe tomarse como el medio para controlar el incremento de peso en el embarazo.

Si no había hábito previo al embarazo, debe actuarse con prudencia, con una progresión lenta, evitando ejercicios que supongan golpes (sobre todo en abdomen) o caídas, etc. Lo mejor es siempre pedir asesoramiento médico.

Evidentemente, hay situaciones incompatibles con el ejercicio, como cuando el feto no crece suficientemente, hay sangrado vaginal, cérvix incompetente, rotura de membranas, etc.

Estreñimiento

Es un problema frecuente en la mujer, y más en el embarazo. La razón principal es la progesterona, una hormona producida en altas cantidades por la placenta. Relaja la fibra lisa intestinal, lo que se traduce en una reducción considerable del peristaltismo.

Hemorroides y varices

La relajación de la fibra lisa por la progesterona influye también en este caso, pues se reduce el tono de la pared venosa. A ello debe sumarse el agravamiento del estreñimiento, que no ayuda en ello.

Las varices afectan sobre todo a las extremidades y se agravan si se abusa de la bipedestación. Gestaciones previas o edad materna avanzada son factores contribuyentes también. Lo mejor es tomar el hábito de colocar las piernas altas al sentarse o tumbarse, evitar calcetines o medias que se fijen comprimiendo a nivel de la rodilla o la pierna, y uso de medias de compresión (consultar al médico).

Dolor de espalda

Es muy frecuente en las gestantes. Está condicionado por la agudización de la lordosis (curvatura de la columna lumbar) fisiológica, que orienta levemente hacia atrás a la columna vertebral. Con ello se compensa el desplazamiento hacia delante del centro de gravedad como consecuencia del crecimiento uterino.

A fin de reducir su impacto debe evitarse usar zapatos con mucho tacón y reducir el tiempo que se está en bipedestación. Puede mejorar si se practican ejercicios de fortalecimiento de la espalda.

Reflujo y acidez retroesternal

La molestia es causada por la esofagitis que produce el reflujo gastroesofágico. Está favorecido por la relajación de la fibra lisa, antes mencionada, que afecta en este caso al esófago. Por la misma razón el estómago tiene menos peristaltismo y su tiempo de vaciado es más largo. Finalmente, hay un desplazamiento del estómago hacia arriba por el útero, lo que también favorece el reflujo.

Su tratamiento es sintomático y desaparece tras el parto.

Relaciones sexuales

No hay inconveniente en ello, salvo que los cambios impuestos por el embarazo puedan obligar a modificar la postura. Sólo hay dos situaciones en las que no debe practicarse el coito, la rotura de membranas y la placenta previa.

Es posible que el embarazo condicione una reducción del deseo.

Cansancio y sensación de falta de respiración

Hay mujeres que lo notan más que otras. Puede haber una leve sensación de "falta de aire" (disnea) y tendencia al cansancio. Salvo que alcance niveles llamativos debe tomarse como normal y consecuencia de cambios fisiológicos en el centro respiratorio, así como el resultado de la sobrecarga que supone la gestación en sí misma.

Calambres en piernas

Tampoco es universal, pero sí frecuente, sobre todo en las pantorrillas. Deben tratarse como es habitual con los calambres: estiramiento del músculo afectado y masajes.

Viajes

No hay problema en ello, incluyendo los viajes en avión. La única precaución, al igual que en los viajes en automóvil, es no sobrepasar el tiempo en que la gestante está sentada más de 2 horas sin moverse. Deben hacerse intervalos de 15 min para mover la circulación. Los riesgos son las trombosis venosas y la agudización de los edemas, a lo que la gestación da susceptibilidad.

Al viajar en coche debe usarse el cinturón de seguridad. Las bandas deben ajustarse de forma que la inferior vaya sobre las caderas y bajo el abdomen, y la diagonal entre las mamas y alrededor del vientre. Si se ocupa un asiento delantero, éste debe echarse algo hacia atrás, en lo posible, si se trata de un coche con airbags.

Vacunaciones

Deben evitarse, aunque pueden usarse si los riesgos lo justifican, las que emplean virus vivos atenuados, como son las de la rubeola, sarampión, paperas y fiebre amarilla.

Se recomienda la vacunación contra la gripe, y si el embarazo se presenta en el curso de la serie de dosis de la vacuna contra la hepatitis B, puede continuarse con ella.

Reducción de riesgos asociados con citomegalovirus

Además de lo manifestado para la toxoplasmosis, un riesgo frecuentemente ignorado es el que se asocia con la infección por citomegalovirus. Se trata de un proceso clínico relativamente silente, pero que puede causar, si se sufre durante el embarazo, afectación fetal (distintos niveles de sordera o ceguera, o deterioro cognitivo). Datos de Estados Unidos reflejan que afectan a 1 de cada 750 nacimientos.

Si no se tiene inmunidad contra la enfermedad, hay que protegerse frente a ella, principalmente porque está muy extendida, particularmente desde la niñez. Se calcula que un 25% de los niños en edad pre-escolar pueden ser portadores del virus y, puesto que no hay vacuna ni tratamiento eficaz, la mejor forma de evitarla es actuar frente a las formas de transmisión.

Se transmite por flluidos corporales, esencialmente saliva y orina, directa o en pañales. Las normas emitidas por el Colegio Americano de Obstetricia y Ginecología son esencialmente tres:

  • Lavarse las manos , especialmente tras contacto con pañales o saliva de niños.
  • No besar a niños menores de 6 años en la boca o la mejilla. En lugar de ello, darles abrazos.
  • No compartir con ellos comida, bebida o utensilios de comida.

Signos de alarma

Finalmente, es importante saber que debe consultarse ante una serie de signos que pueden esconder riesgo. Entre ellos se incluyen:

  • Rotura de membranas
  • Sangrado vaginal
  • Contracciones regulares del útero
  • Dolor de espalda, renal o dolor similar a regla siempre que sea regular, pues puede tratarse también de contracciones
  • Fiebre o escalofríos

Sin embargo, es razonable consultar ante cualquier signo que se considere anormal y suficiente, en buena lógica, como para traducir riesgo.